Mi tercer hijo

Que nadie se asuste, no me refiero a que seamos familia numerosa al menos, no de forma legal ni penséis que mi desaparición de estas últimas semanas tiene que ver con un embarazo ni nada por el estilo, al hablar de mi tercer hijo me refiero a mi perra: Bruxa.

En este post no voy a contaros que a un animal se le puede llegar a querer como a una persona  ni mucho menos eso, los amantes de los animales ya lo saben y, a los que no lo son, no les voy a convencer yo en unos cuantos párrafos. De lo que voy a hablaros es de la convivencia en casa con una mascota y de como tener a Bruxa es como tener un hijo más, o peor…

Esperando en los columpios

Esperando en los columpios

A la hora de levantarse

Despertarla por las mañanas entre semana, cuando hay que ir a pasear es tarea imposibles, no hay manera de moverla de su cojín. Da igual que le enseñes la correa, que la despiertes con caricias, que la llames silbando…levanta la cabeza y, por si no me ha quedado claro que pasa de mi se da la vuelta y se vuelve a tumbar. Eso sí, los fines de semana es la primera en saltar a la cama  a despertarnos, la mayoría de las veces, adelanta incluso a los peques.

En las comidas

Cuando llega la hora de comer, la nuestra no la suya, porque ella sólo lo hace dos veces al día, desayuno y cena. Eso sí, tienes que hacerle compañía porque no le gusta comer sola, así que cuando le echas la comida, hay que quedarse con ella. Pero a lo que iba, cuando llamo a los demás para comer, la primera en venir a la mesa y se sitúa al lado de la trona (sabe que es de donde va a llover comida si o sí).

El artista y su espectadora

El artista y su espectadora

Los juegos

Le encanta estar metida en medio de todos los juegos, principalmente juega con el Rizos porque es un amante de las pelotas, en cuanto ve una se vuelve loco y esto es algo en lo que no se pueden parecer más. Así que se pueden pasar horas jugando a que él le tira la pelota y ella procura que no la coja. Pitufo pasa un poco más de estos juegos, él es más de jugar a picarla y ella SIEMPRE entra al trapo.

Las peleas

Como todos los hermanos en casa tampoco es raro que haya peleas y Bruxa está implicada en muchas de ellas, ya os he dicho que le encanta estar en el medio de todos los saraos. Bien sea porque está cansada y no le apetece jugar, porque ha cogido una pelota y no quiere soltarla o, porque le ha parecido comodísimo tumbarse encima del puzzle que está haciendo Pitufo. La cosa es que no tiene ningún problema para soltar un gruñido y ellos, tampoco para responderla.

inseparables

inseparables

La hora de los dibujos

Creo que hasta podría deciros cuales son sus dibujos favoritos, le encanta quedarse tumbada y relajada al final del día con los dibujos. Después del baño de los peques y mientras hago la cena, es el momento de los tres. Se tumban en la alfombra y a disfrutar de su ratito de dibujos animados.

Los virus

Los que me seguís más de una vez ya os he contado que en esta casa cogemos los virus todos, y cuando digo todos es TODOS. Si en casa entra un virus de gastroenteritis, Bruxa, tampoco se libra. Si estamos con gripe, ella está más tirada. El caso es que si no tengo bastante con las visitas al pediatra, rara vez no tengo que añadirles las escapadas al veterinario…

abrazo mascota

La verdad es que tener un perro con dos niños pequeños es mucho trabajo, muchos días me siento totalmente desbordada pero entonces les veo interactuar con ella, como disfrutan y como la tratan como si fuera uno más. Pienso en todos los beneficios que tiene crecer con una mascota y en todo lo que ella aporta a nuestra familia, por ser como es y me alegro, mucho, de que en esta familia seamos cinco.

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3 comments

  1. Cuentos para peques says:

    ¡Qué ternura me producen las imágenes que has puesto! :p Yo no me he criado con mascotas y la verdad es que siento un poco de envidia de las personas que sí lo han hecho. Como dices en esta entrada, tener una mascota en casa te produce un trabajo extra y, en el caso de tener hijos, es una obligación más que te echas a la espalda, pero los beneficios yo creo que son enormes.

    Como ya he dicho, yo no me he criado con mascotas, así que no puedo hablar por experiencia propia. Pero si me pongo a pensar en las personas de mi entorno que han tenido un perro o un gato como mascotas durante su infancia me doy cuenta de que la mayoría de ellas han desarrollado un gran amor y respeto hacia los animales, lo cual ya me parece bastante positivo. Además, los perros, por ejemplo, tienden a ser animales muy fieles y tienen un amor incondicional hacia sus dueños, están siempre acompañándolos, en los buenos y los malos momentos. Así que seguro que se tiene que crear un vínculo muy fuerte y especial entre los niños y su mascota.

    En definitiva, lo que quería decirte es que yo también soy partidaria de tener mascotas en casa y comprendo perfectamente que consideres a Bruxa como un tercer hijo;) Yo no sé todavía si me animaré a tener una mascota en casa cuando tenga hijos, pero estoy segura de que si tomo esa decisión será muy beneficioso para mis peques.

    ¡Un besito!

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